Te he fallado hijo…

Hoy no ha sido un buen día.  He fallado a uno de mis hijos.

Te he vuelto a fallar Lucas, mi ex chiquitin, por no jugar contigo, por no hacerte mucho caso, por no darte toda la tetita que me pides cada noche. Te dije que podías dormir sin la tetita y me respondiste que “no querías” dormir sin la teta.

Te pido que esperes a que se duerma tu hermano pero no me haces caso.  Eres capaz de quedarte hasta las 2 de la mañana si es necesario.  A veces sólo te conformas con dormir sobre ella como si fuera tu almohada o si protesto mucho solo con tocarla, un mínimo contacto conmigo es suficiente y yo estoy tan cansada, tan harta de dar la teta más de 6 años sin descansar que hasta te grito. .. La maldita naturaleza me despierta la “agitación del amamantamiento “y aunque un minuto antes quería darte, este sentimiento me hace rechazarte. ..

Te hice crecer de golpe. Perdóname por eso. Y por tanto.

Me dices que “estas sufriendo” y aunque intentes sobornarme con tu exquisito lenguaje no hay nada más cierto.

Yo soy la única culpable de tu sufrimiento y no se compensarte porque aunque lo intente siempre está Tomy por delante. Mi simbiosis absoluta con él , (la misma que tuve contigo hace solo dos años), ha quitado contigo todo el tiempo.

Eras mi rey y te he destronado.

Tu hermano pequeño ocupa ahora tu puesto. Y quieres quererlo, pero tienes que hacer un gran esfuerzo…

Has pasado del todo a casi nada conmigo, de estar todo el tiempo en mis brazos a conformarte mirando desde tu pequeña altura como otro ser te robó todo eso…

De ser el centro de mi vida y de mis besos a que me enfade contigo a cada momento.

Mi naturaleza me hace ser una leona que defiende a su cría porque tú con todos esos sentimientos no encuentras buenas formas de poder aceptar esto…

El te ha robado a mamá y yo te he fallado.

Te debo muchos besos, caricias, mimos y tiempo.

Mi chiquito pequeñín por favor perdóname por hacerte sufrir…

 

 

 

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Lactancia en tándem/tritándem

Puf, ¡que difícil es! Quería contarlo porque cuando nació Lucas estuvimos casi un mes así. Samuel con sus casi 4 años y Mateo con 2, turnándose para tener su lugar en el pecho.

Yo pensaba que sería imposible, pero una teta se la dedicaba entera al bebé y la otra la compartían los hermanos. Samu ya sólo tomaba una vez para dormir o si se despertaba por la noche y Mateo, unas 3 o 4 veces al día, coincidiendo con episodios de sueño, celos, enfado o mamitis.

Es complicado porque en mi caso tenía la llamada “agitación del amamantamiento”. Ya me había pasado muchas veces estando embarazada y es como una especie de urgencia corporal y mental que pretende apartar al mayor y reservarse sólo para el pequeño, yo creo que tiene que ver con un instinto, el cuerpo es sabio y se supone que quien más lo necesita es el bebé que acaba de nacer.tándem

De todas maneras yo intentaba ir explicándoles a “los grandes” que el bebé necesitaba tomar mucha porque era lo único que podía comer y que ellos como eran mayores, ya podían comer lo que quisiesen.  Parece que Samu captó el mensaje porque de un día para el otro me dijo que “ya estaba grande y que no quería tomar más porque ya no le gustaba” y yo me quedé más tranquila.

Puede ser una experiencia preciosa pero en mi caso representaba sentirme bastante agobiada y así no lo disfrutaba. Las noches eran una locura porque colechábamos los 5 algunos días y yo estaba todo el tiempo para un lado y para el otro, dependiendo de quién se despertase. No descansaba absolutamente nada y estaba muy nerviosa durante el día.

Aún así volví a ofrecerle a Samu varias veces, pero ya se niega a volver a tomarla y yo me siento más descansada y relajada, (aunque me sorprende su negación y no termino de creérmelo).

Algo increíble que me volvió a sorprender de este tipo de lactancia es que la teta que más llena y dura estaba siempre era la del bebé, aunque los grandes apenas mamasen durante el día, lo que me muestra lo increíble que es nuestro cuerpo y la madre naturaleza, que sabe que es lo que necesita cada uno en cada momento.

Y también es impresionante que la cantidad de leche suele alcanzar para todos. Lucas con un solo pecho durante un mes había subido ¡bastante más de un kilo!

Resumiendo, ¡un mes agotador aunque increíble!