Mi hijo se hace mayor

Samuel ya tiene 4 años, ¡se me hace mayor!

-Ya ha terminado su primer año de cole el cual no ha sido nada fácil, porque le ha costado casi el año entero poder adaptarse, (ha faltado mucho, ha estado malito en muchas ocasiones, le costaba coger la rutina de levantarse temprano, etc, etc); pero al final lo ha logrado. Ha terminado el año preguntando porqué terminaban las clases, indagando cuánto faltaba para poder volver y yendo los últimos días más feliz que una perdiz.IMG_20150706_223838 (1)

-Se ha destetado, lo que parecía imposible se ha hecho realidad. Y ha sido sólo. Al nacer su segundo hermano simplemente comprendió que la teta era el alimento principal del bebé y un día, un mes antes de cumplir los 4 años me dijo: “Mamá, no quiero más tetita, ya soy grande”. Y no volvió a tomar, (excepto en dos ocasiones): una vez que se había golpeado fuerte, estaba asustado y sin querer la recordó, (siempre le sirvió de protección) y otra que fue de coña, riéndose, pero en las dos ocasiones apenas chupó.Sinceramente, para mí es un alivio aunque no puedo evitar sentir algo de pena y añorarlo en algunas ocasiones, (inclusive se la llego a ofrecer, pero se ríe y me dice que no).  Pero no ha sido todo así tan fácil e inmediato, también para favorecer el destete, hemos utilizado el “método padre”, que consiste en que por la noche se ocupa unicamente el padre, (contándole cuentos, canciones, calmándolo, dándole mucha atención y mimos); yo con Lucas no podía ocuparme de nada más…

-Tiene conversaciones de adulto y habla sin parar, le encanta charlar y más si sus hermanos están durmiendo: en esas ocasiones se vuelve a sentir el rey y como toda la atención es para él, es capaz de olvidarse de dormir y quedarse contando todo lo que se le ocurre ¡hasta la madrugada!

-En muchas ocasiones se pone celoso de cualquiera de sus hermanos y se porta fatal, desde que estaba embarazada de Lucas pega, rasguña, insulta, grita, trata fatal a Mateo, se vuelve egoísta; pero la mayor parte del tiempo sigue siendo tan dulce como siempre…samumayor

-Me regala flores que coge en cada sitio que vamos y me dibuja corazones. Me dice siempre: “te quiero, vida” y me llena de besos. En esos momentos quisiera que se detenga el tiempo y que no se convierta en un adolescente que me eche cuando yo le quiera dar uno o que una nuera me lo robe y ya se olvide de mamá, ¡¡¡jajajajaja!!!!!!

-Se sabe vestir solo, se pone toda su ropa y hasta el calzado, se limpia solito al hacer caca, me ayuda a poner la mesa, ya sabe dibujar monigotes hasta con pelo, (hace caras como de globos con el cuerpo como de cuerda), está muy sociable, sabe hacer amigos en el parque,  le encanta hacer carreras  y saltar.

-Cuida de sus hermanos, les quiere con locura. Conduce y lleva a Mateo a hacer lo que quiera, porque el peque le sigue todo el tiempo. Juntos son dinamita. Se pelean como mayores pero se adoran y se divierten muchísimo. Sabe cuidar de Lucas, por ejemplo cuando estoy haciendo la comida y llora, Samu le canta, le habla, lo besa y lo hace dormir, ¡increíble!

-Siempre le han gustado las colecciones de muñecos famosos de turno, aunque lleva muchísimo tiempo con los angry birds, especialmente unos que hay de un material blando que se llaman los mashems. Ya los tiene todos, pero como los lanza y los pierde, pretende seguir coleccionándolos y se vuelve loco de ilusión cada vez que le compro uno.

Ha aprendido a manipularnos, sabe cómo convencernos de lo que sea, inclusive me dice que “ya no juego con él y que está celoso de Lucas”. Tiene razón, me deja sin argumentos. Es transparente, listo; ¡un genio!

En fin; mi hijo crece, el tiempo pasa volando, 4 años en la vida de un adulto no representa mucho, pero en un niño, ¡es una pasada!

¡Hijo te adoro!

Una mamá enamorada…

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Lactancia en tándem/tritándem

Puf, ¡que difícil es! Quería contarlo porque cuando nació Lucas estuvimos casi un mes así. Samuel con sus casi 4 años y Mateo con 2, turnándose para tener su lugar en el pecho.

Yo pensaba que sería imposible, pero una teta se la dedicaba entera al bebé y la otra la compartían los hermanos. Samu ya sólo tomaba una vez para dormir o si se despertaba por la noche y Mateo, unas 3 o 4 veces al día, coincidiendo con episodios de sueño, celos, enfado o mamitis.

Es complicado porque en mi caso tenía la llamada “agitación del amamantamiento”. Ya me había pasado muchas veces estando embarazada y es como una especie de urgencia corporal y mental que pretende apartar al mayor y reservarse sólo para el pequeño, yo creo que tiene que ver con un instinto, el cuerpo es sabio y se supone que quien más lo necesita es el bebé que acaba de nacer.tándem

De todas maneras yo intentaba ir explicándoles a “los grandes” que el bebé necesitaba tomar mucha porque era lo único que podía comer y que ellos como eran mayores, ya podían comer lo que quisiesen.  Parece que Samu captó el mensaje porque de un día para el otro me dijo que “ya estaba grande y que no quería tomar más porque ya no le gustaba” y yo me quedé más tranquila.

Puede ser una experiencia preciosa pero en mi caso representaba sentirme bastante agobiada y así no lo disfrutaba. Las noches eran una locura porque colechábamos los 5 algunos días y yo estaba todo el tiempo para un lado y para el otro, dependiendo de quién se despertase. No descansaba absolutamente nada y estaba muy nerviosa durante el día.

Aún así volví a ofrecerle a Samu varias veces, pero ya se niega a volver a tomarla y yo me siento más descansada y relajada, (aunque me sorprende su negación y no termino de creérmelo).

Algo increíble que me volvió a sorprender de este tipo de lactancia es que la teta que más llena y dura estaba siempre era la del bebé, aunque los grandes apenas mamasen durante el día, lo que me muestra lo increíble que es nuestro cuerpo y la madre naturaleza, que sabe que es lo que necesita cada uno en cada momento.

Y también es impresionante que la cantidad de leche suele alcanzar para todos. Lucas con un solo pecho durante un mes había subido ¡bastante más de un kilo!

Resumiendo, ¡un mes agotador aunque increíble!

 

Destete…

“Tenemos que destetar a mamá”, eso dijo mi marido el otro día cuando Samu se olvidó por completo de la teta. Claro, fue unos días que estuvimos en Asturias y allí el niño, encantado con los tíos y el primo, se “olvidó” de su chupete favorito.
Y lo digo así porque sinceramente no se si sigo teniendo leche, creo que no, aunque el peque parece seguir tomando o chupando cada vez que tiene sueño…
No me animo a utilizar el sacaleches estando en la mitad del embarazo, ya intentan preocuparme algunos médicos diciendo que la estimulación de los pezones genera contracciones, así que por las dudas no lo haré; pero a Samu si que no puedo sacarlo.
También he de decir que hay algunos días en los que tengo tan sensibles los pezones que me gustaría que el peque saliera y lo dejara cuanto antes, inclusive me pone histérica algunas veces, porque siempre que está tomando un pecho, está jugando con el otro pezón y esto incluye pasarle la uña, (que le crecen a un ritmo desenfrenado), por lo que el dolor es insoportable. Pero siempre intento poner las cosas en una balanza y aún pesa más lo positivo.
Quizás Samu ya se esté preparando, (está aceptando el bibi, inclusive toma algo de leche de vaca), pero yo no. la mejor medicina
No quiero perder este vínculo tan estrecho que me hace fundirme en un largo abrazo con él.
No quiero dejar de pasarle anticuerpos, si eso aún es posible.
No quiero dejar de darle besitos y acariciarle mientras él toma la teta.
No quiero perder esa mirada tan dulce, esas caricias tan lindas y esa sensación de paz que me da verle su cara de gozo y tranquilidad al mamar.
No quiero perder esa unión y simbiosis tan grande y fuerte, como la que produce el vínculo de dar el pecho.
Sé que tengo que ir preparándole antes que venga su hermano, que va a ser complicado, pero pienso que también hay muchas mamás que han logrado la lactancia en tándem y han tenido éxito, entonces, ¿porqué no seguir?
No sé, él ya tiene 18 meses y supongo que el peque lo necesitará mucho más, pero realmente se me hace muy difícil negarle esa parte de mí que todo este tiempo fue más de él que mía…
Carlos Gonzalez dice que para destetar sin sufrimiento hay que limitarse a dos cosas: “No negar, no ofrecer” y eso estoy haciendo, se supone que así lograría destetarse naturalmente, pero no veo que esto pase antes que venga Mateo…(Aunque he de reconocer que he hecho trampa un par de días porque era tal mi desesperación al ver que no me pedía, (inconscientemente sentiría que ya no me necesitaba), que yo misma le terminaba ofreciendo, así que no lo estoy favoreciendo…
¿Alguna sugerencia, por favor?