Rabietas y caprichos

Estoy agotada, triste y desesperada… Samu ha comenzado con rabietas desde hace un tiempo y cada día se van multiplicando. Hoy ya ha tenido dos.

Siempre es por tonterías: que no quiere ponerse la chaqueta, que no quiere ir en la silla, que tiene sueño y da mil vueltas para dormir hasta que se pone nervioso, que pide chocolate, caramelos o galletitas cuando tiene que comer la comida, en fin, por cualquier cosa sin importancia para mí, aunque para él parece lo más importante del mundo. Grita como un loco, llora, se tira al suelo y patalea y a mí a veces me da un ataque de nervios que me pongo casi igual que él para luego tranquilizarme e intentar calmarlo con montones de métodos: (a veces al ponerme histérica le grito, me enfado mucho con él, otras veces pongo música relajante, le doy besos y le hablo bajo para que se calme, o intento distraerlo con algún juego o lo llevo a la cama porque sé que tiene sueño, o aplico el horrible método de la “super nanny”, con el que no estoy de acuerdo porque me parece totalmente conductista: (dejarlo llorar y gritar hasta que se calme solo mientras paso olímpicamente de él)…OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Pero hoy nada funcionaba, nada, aunque suelo tener una carta blanca de último momento, mis grandes aliadas, “las tetas”, dueñas del poder absoluto de calmar y tranquilizar a un niño. De verdad agradezco seguir con la lactancia, porque cuando ya no tengo nada que hacer, sin decirle nada, me levanto la ropa y él viene solito llorando hasta que logra empezar a succionar y generalmente se duerme y/o se calma en cuestión de minutos o segundos…

He leído bastante sobre el tema que hoy expongo y da para hablar mucho. Prefiero quedarme con lo que dice Carlos Gonzalez en la revista “El mundo de tu bebé”: “Una rabieta es una tormenta emocional que suele producirse en niños pequeños al no ser capaces de controlar su miedo o su ira, reaccionando con llanto intenso, pataleo, gritos, estirarse en el suelo o manifestando agresión, rechazando el consuelo en muchas ocasiones.” Parece que suele haber un desencadenante inmediato, pero eso es solo la gota que colma el vaso porque el niño ha estado aguantando negativas a lo largo de todo el día hasta que llega un momento que no puede más y reacciona desmesuradamente…

¿Qué podemos hacer? No perder la calma, evitar que aumente, (por ejemplo riñéndolo),  evitar que se haga daño y tener mucha muchísima paciencia, porque se supone que se le pasará en unos minutos…

Pues nada, esto resumiendo, pero sinceramente necesito mas consejos ya que hasta el momento sólo me sirve el de la teta que utilizo, aunque no creo que Samu siga mamando hasta los 3 o 4 años , edad en la que suelen ceder las rabietas, por lo que necesitaré más herramientas para calmarlo…

Vosotros, ¿que hacéis ante esto? ¿cómo reaccionáis?

Les dejo un enlace-canción sobre el tema, que me gustó y quiero compartirlo…