Hola! mi pipi está terrible pero súper gracioso y en estos días ha aprendido a hacer un montón de cosas: se arrodilla mientras está jugando, (parece un angelito); aprendió a sacar la lengua y está todo el día con media lengua afuera, ¡es tan gracioso que me lo comería!
También se quiere poner de pie…¡sobre mi barriga! y así se queda, parece que le resulta cómodo; claro, porque tiene una buena base ahí, ¡¡¡jajajja!!
Además, estando en mis brazos, se gira sobre sí mismo hasta 180º, es decir para la izquierda y la derecha como un loco, dando vueltas sin parar…
Está haciendo intentos de gatear, ya que cuando quiere alcanzar un juguete que está lejos, se estira con todo su cuerpo y si no llega, empieza a reptar, para luego poner el culito erguido y las piernas flexionadas, como en posición de gateo, pero no puede impulsarse sólo, por lo que utiliza mis manos y brazos para hacerlo, ¡es la leche!
Pero con la energía que tiene ahora, yo hay momentos que no puedo con él, tengo que estar más pendiente que nunca y supongo que cada vez irá a más; ya se golpeó dos veces la cabeza estando yo presente, uno fue al intentar gatear en el suelo, (tenemos suelo de gres) y otra al jugar en una alfombra se dio vuelta de repente y habia una pequeña mesita con contornos redondeados con la que se golpeó; los dos fueron golpes sin importancia, pero tanto él como yo nos llevamos un susto… Y otra cosa que sí le dejó una marca es que el señor cada vez que yo desayuno pretende coger todo lo que tengo y en una de esas metió el dedo en una taza de café caliente, así que se quemó el dedito, ¡pobrecito!, le estoy dando cremas pero no funciona ninguna…
Con todo esto me doy cuenta que dedicarle las 24 horas del día a veces no es suficiente, pero no se puede estar pendiente cada segundo y no sé como hacer para que no le pasen más cosas malas…Supongo que es la vida, que tiene que ir haciéndose fuerte, pero es duro ver que si te descuidas puede hacerse daño y no puedo evitar sentirme responsable y culpable.
Siguiendo con la parte buena de los aprendizajes que está haciendo, también le gusta hacer «choques de nariz» con el espejo, es que al señor le encanta contemplarse y acercarse lo suficiente al espejo como para chocar su nariz y, en alguna ocasión, su cabeza, pero no llora, sino que se ríe y quiere seguir haciéndolo una y otra vez…
Y por último en estos días también ha aprendido a girar su mano imitándome, en el juego de «que linda manito» y me muero de amor cuando veo que gira su manita…
Hay tantas cosas que aprende que no quiero olvidarme de contar ninguna; me gusta ver que descubra cada día cosas nuevas y comprobar sus avances minuto a minuto.
Me siento feliz y realizada, él es responsable de mi felicidad y sé que he tomado la decisión correcta al cogerme una excedencia, porque este tiempo que disfruto con él es impagable y sólo se puede vivir una vez…
























