Hace un momento le estaba diciendo a mi marido que no estaba inspirada para escribir y que me sentía obligada a hacerlo por el día que es hoy. Pero él me dijo que simplemente pensara en mis hijos y pusiera lo que me dicte el corazón. Así que el post de hoy no va a ser para cumplir con nadie sino porque quiero decirles a mis hijos unas cuantas cosas que me gustaría que leyeran el día de mañana…
Hoy voy a escribir a mis mellizos Luna y Thiago, mi pasado mas doloroso, mis queridos peques que ahora estarán en el cielo cuidando a mis hijos de la tierra, a Samu, mi presente más feliz y a Mateo, mi futuro cercano y esperado…
Hijos míos: quiero que sepan que soy muy feliz de poder ser madre y diciendo esto no puedo evitar recordar hace algo mas de tres años a una «doctora» que al hacerme estudios de la hormona FSH porque nos estaba costando quedarnos embarazados me dijo que nunca podría tener hijos…Claro que en su momento me dejó nock out, destrozada, porque siempre había querido ser madre, (parece que los valores de esa hormona eran como los de una señora de 60 años)… Pero no me quedé con eso y decidí hacer una segunda consulta. Tuve la gran suerte de encontrar a otro médico que amaba su trabajo y que volvió a repetirme los análisis, resultando perfectamente normales. No sé si antes habían confundido el resultado de paciente, si fue una prueba o qué, pero ya no importa. Lo importante es que no me quedé con eso, (podría haberme quedado llorando por todos los rincones frustrada toda la vida sin volver a intentarlo), yo seguí probando…
Luego, me quedé embarazada en el segundo intento de una fecundación asistida, allí estaban los peques, viviendo en mi interior, mi primer niño y mi única niña que me hicieron inmensamente feliz mientras estuvieron dentro de mí, me hacían sentir especial, única, diferente, fue la primera vez que sentí esos aleteos, cosquillas y movimientos tan raros y bonitos, hasta sabía que uno era más tranquilo que el otro, los vi en las ecos bailar, acariciarse, jugar juntos, siempre estaban ubicados mirándose, aunque estuvieran en dos bolsas diferentes, siempre interactuando y así como habían estado siempre tan juntitos se fueron a las 20 semanas de gestación, por una fisura en una bolsa y una gran infección…Mi vida se había termina do porque de alguna manera yo también me había muerto, pero gracias a la unión tan grande que tuve con mi esposo salimos adelante y volvimos a intentarlo, esta vez sin tratamientos…
Un mes y medio después descubro, ante un gran asombro, que estoy embarazada, total y absolutamente de forma natural, y paso esas 38 semanas acojonada pero feliz, ilusionada y asustada, yendo a urgencias cada poco sin que haya motivos mas que el temor de perderlo, pero Samu llega al mundo sano y fuerte, a darme todo el amor que puede dar un hijo y a hacerme inmensamente feliz, a llenarme la vida, a regalarme este sentimiento tan fuerte que es el hecho de ser mamá…
Y a los 14 meses de Samu, me entero totalmente sorprendida que estoy nuevamente embarazada y paso este embarazo mucho mas relajada y tranquila, casi sin miedos, (más que nada porque al cuidar de Samu tengo la cabeza ocupada) y ya estoy casi en el final, sintiendo a Mateo en cada paso que doy y queriendo verlo ya entre mis brazos.
Así ha sido la historia de mamá, peques, y no veo la hora de poder estar disfrutando de los dos, de darles la teta en tandem, de jugar todos juntos, de hacer una foto en familia donde quede reflejada nuestra felicidad y dure para siempre.
Sé que será difícil el primer tiempo por estar bastante solos, pero saldremos adelante porque esta familia tiene un lazo tan fuerte que nadie puede romper y que se alimenta del amor que todos damos y recibimos, el cual es indescriptible e indestructible…
Hijos míos, a los que se fueron, a los que están y a los que vendrán, les doy gracias por convertirme en mamá…
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Los amo!!!!!!!!!!!



























