Mi primer “día de la madre”

Hoy es el primer día que festejo el día de la madre. Y lo soy, he cumplido el sueño más grande y hermoso que puede tener una mujer: tener un hijo.

Pero al hablar de este día no puedo evitar recordar que ya había pasado otro “día de la madre” en el que en vez de haberlo festejado lo he llorado: cuando perdi a mis bebes.

Me pregunto cuándo se empieza a ser madre, porque sinceramente no creo que el hecho de que nazca alguien de ti te identifique como tal; yo creo que se comienza a ser madre cuando una sabe que lleva una vida, (o más) en su interior, cuando dejas de ser uno para convertirte en dos, cuando ya no piensas por o para tí y solo piensas por y para tu hijo; una se siente madre cuando te crece la panza porque eso significa que tu hijo va creciendo día a día. Te sientes madre cuando empiezas a devorarte libros y revistas de padres preguntándote cómo será todo, cuando te empiezan a crecer los pechos,  el líquido empieza a salir de ellos y sabes que esto será el mejor alimento que puedes darle; ¡la naturaleza es tan sabia!

Te sientes madre cuando notas la primera patadita, el primer movimiento con el que sonríes porque es el fiel reflejo de la vida que llevas dentro.  Cuando ves las ecografías, cuando te emocionas porque escuchas por primera vez el latido de su corazón…

Y yo hijo, siempre desee ser madre, desde que tengo recuerdos, desde que jugaba con las muñecas a ser su mamá, desde que lloré lo impensable porque me dijeron que “nunca podría tener hijos” (no se que hormona tenía mal en una analítica que luego al repetirla todo salió normal); desde que me hicieron los dos intentos de fertilización asistida porque no lograba quedarme embarazada; desde mi primer frustración, tristeza y horror como madre, cuando mis mellizos murieron por una infección en el quinto mes de gestación.

Y cuando creí que por eso se me había acabado el mundo solo un mes después de perder a mis peques llegaste tú, Samu, así, sin buscarte, naturalmente, sin ningún tipo de tratamiento: sólo el amor y la esperanza nos acompañaban en este camino que tú iniciaste, hijo querido: estoy segura que desde algún lugar nos buscaste, nos elegiste y hoy somos los padres mas felices del mundo por tenerte.

Llegaste a mi vida en el momento que más te necesitaba; fuiste y eres el remedio para todos los males. Y ahora me siento mas madre que nunca, al abrazarte, al sentirte, al llenarte de besos, al inundarte con mi amor, que es incondicional y eterno.

Te veo ahora dormido a mi lado con ese pijama de monstruos, esos cachetes colorados, esos pies arriba de mi barriga, esa carita angelical  y me sigo sorprendiendo de lo maravillosa que es la vida, que a veces  te quita pero luego te da. Tú estas lleno de vida y yo doy mi vida por tí.

Gracias hijo por venir a nuestra vida, por hacerme conocer este sentimiento indescriptible e interminable de amor, por ser tan dulce, bueno, gracioso, guapo, tierno, por portarte tan bien, por convertirme en mamá y hacerme tan feliz.

También a mis melli, Luna y Thiago, por haber estado dentro de mí y aunque la vida no les dejó ser, al menos me consuela saber que pude sentirlos vivos en mi interior. Espero que estén bien, donde quiera que estén y sean como ángeles que guíen y acompañen a Samu en el camino de la vida. Nunca jamás los olvidaré.

Y también en este día quiero dar un reconocimiento enorme a mi madre, a quien quiero con toda mi alma, que se merece lo mejor y que es quien me ha dado el mejor ejemplo enseñándome a ser una buena madre.¡Gracias mamá, te adoro!

¡Felicidades a todas las madres del mundo, a las que lo son de cuerpo, de alma, y de corazón!

Anuncios